Por el s. X los vikingos llegaron a la costa este americana, tras pasar por Groenlandia e Islandia, pretendieron establecerse allí. Algunos historiadores explican el que no consiguieran prosperar en aquellas tierras en parte debido a su belicosidad propia, a lo largo de los inviernos y lo solitario de sus noches y a la escasez de mujeres entre los integrantes de las misiones de exploración.
En vez de narrar esta epopeya, “El guía del desfiladero” juega con la posibilidad de que un niño invasor fuese criado por los indígenas, y que fuera él quien ayudase a repeler las hordas vikingas. Karl Urban da vida al chaval, abandonado por su padre cuando se niega a matar a un niño indio en una de las sangrientas incursiones de los nórdicos. Criado entre los aborígenes, y a pesar de ser rubio, termina por convertirse en una especie de Rambo pielroja, sin que por ello sus compañeros de tribu dejen de mirarlo con cierto recelo, especialmente cuando empieza a fijarse en la hija del jefe. Cuando los vikingos vuelven para arrasar con lo que queda, el protagonista ha de enfrentarse a ellos, a los fantasmas de su pasado, al indio más fuerte de la aldea y su rival, ya que los dos están enamorados de la misma chica y a su confusa identidad.
Lo malo de ‘El Guía del Desfiladero’ es que comienza de una forma trepidante, con esperanzas serias de mantener el ritmo durante la escasa hora y media que dura, no lo mantiene. El director parece que ha dirigido todos sus esfuerzos en crear un ambiente visualmente tosco, así Nispel, que proviene del mundo del videoclip, pasa de los marrones chillones de ‘La Matanza de Texas’ a un azul hierro muy adecuado para dibujar la terrible invasión de unos despiadados vikingos que se llevan por delante a un buen número de americanos nativos.

Apenas seis palabras se cruzan en toda la película, y los ‘arggg’ y ‘grrrr’ son básicos en las conversaciones que mantienen los personajes de este film. Los supervikingos son eso: bestias sobrehumanas, y los americanos son lo seres más debiles sobre la tierra. Quizás por eso ha sido un fracaso en los USA.
La historia está llena de clichés y es predecible de principio a fin, mezclando elementos de ‘Depredador’ y hasta de ‘Indiana Jones en el Templo Maldito’.
Los actores están terribles, empezando por un inexpresivo Karl Urban y la química entre éste y su enamorada es un desastre. Parecen hermanos. Y del montaje ni hablamos, ya que saltan de unas escenas a otras sin un mínimo elemento común entre ellas.
En resumen, una película muy floja, en la que algún que otro crítico con dotes de visionario ha visto una clara alusión a la participación de USA en Irak, comparando a los vikingos con los americanos y a los buenos con los iraquíes. No voy a entrar en absurdas discusiones políticas, pero ya está bien. Dicho mensaje puede ser visto en cualquier película que te eches a la cara, y aunque muchas veces el mensaje de un film es demasiado evidente, aquí sólo creo que su director ha pretendido hacer un film de aventuras, que no le ha salido muy bien. Y si lo otro existiera, pues peor, por no centrarse en lo que debía.
Para acabar os dejo con una crítica de Ian Nathan del Empire que creo que resume todo lo dicho anteriormente:
"Por todos los santos, Marcus; todo lo que tenías que hacer era poner a los vikingos luchar contra los indios... ¿Tan difícil era?.
Mi valoración: 1/10.